viernes, 17 de febrero de 2017

La vida del postureo (II)

Hola mis bellezas!

Hoy os dejo por aquí otra historia-relato relacionada con la que subí anteriormente (si no la has leído, te hago algo de spam y te mando aquí).
Hecha la introducción, os invito a leerme una vez más. como ya sabéis, espero que me dejéis en los comentarios vuestra opinión y todo lo que os parezca.

Un besito muy grande!!

Se lavó los dientes antes irse a dormir. Como le había dicho su dentista, se pasó el hilo dental y además se lavó la cara para echarse su crema hidratante. Al mirarse al espejo se dijo a sí misma: a por ello, estoy lista. Un instante antes de salir del baño, se vio la mejilla de reojo y oops, le había salido un nuevo grano. No quería estar fea esa noche así que se puso su crema “milagrosa” (milagrosa porque que hiciese efecto era un milagro) y se dirigió a su habitación.

En el pasillo pasó por delante del espejo, se miró con su pijama nuevo y se alegró de haberlo comprado en rebajas: adoraba las gangas y además lo estrenaba ese día, poco le importó que le quedara algo ajustado, “así estaré más guapa” pensó. Estaba algo nerviosa pero sabía que nada podía ir mal, había esperado esa ocasión desde hacía tiempo y al fin había llegado. 

Entró en la habitación y miró su cama: había puesto sábanas nuevas, de seda suave y de color claro, de esas sábanas que te incitan a quedarte a vivir en la cama y a replantearte hasta qué punto es necesario salir. Encendió una vela con  supuesto olor a rosas y le sacó una foto para su Instagram: “hoy es mi noche, ¡qué ganas! #goodnight #goodvibes”. Ahora ya podía seguir adelante con su vida.


Se metió dentro de la cama y se arropó hasta arriba, cómo se alegraba de haber escogido el invierno para eso, así con las sábanas se sentía más protegida. Al tumbarse en ella, le invadió una ola de calor y sintió que ese era su lugar favorito. Al fin estaba ocurriendo, y no podía ser más feliz: estaba estrenando almohada y colchón nuevos. Se sentía en el cielo. 

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